Cada proyecto comercial arranca con un relevamiento en sitio y termina con el local en funcionamiento. Entre esos dos puntos hay cinco etapas que ordenan decisiones, tiempos y responsabilidades. No es un protocolo rígido: se ajusta según si el espacio está activo, si hay mobiliario que se conserva o si el cliente necesita avanzar por sectores.
Relevamiento y brief
Visitamos el local o la planta, medimos, fotografiamos instalaciones existentes y registramos cómo se usa el espacio en un día normal. De esa recorrida sale el brief: cantidad de puestos, circulaciones, requerimientos acústicos y qué mobiliario vale la pena recuperar.
Anteproyecto y planos
Con el brief cerrado, armamos plantas, cortes y un primer esquema de materiales. En esta etapa se define el lenguaje del proyecto: pisos, cielorrasos, paneles acústicos y criterios de iluminación. El cliente ve renders antes de que se compre cualquier insumo.
Especificación técnica
Traducimos el anteproyecto en planillas: mobiliario ergonómico con rangos de regulación, tapizados, herrajes, artefactos y terminaciones. También se revisan plazos de reposición local, porque un mueble importado puede condicionar todo el cronograma.
Obra y coordinación de gremios
Si el espacio sigue operativo, la obra avanza por fases y en horarios que no interfieran con la atención. Coordinamos electricistas, yeseros, pintores y colocadores con protecciones, sectorización y control de polvo. Cada avance se documenta con fotos para el cliente.
Entrega y ajustes
Cerramos con una recorrida conjunta, listado de pendientes y puesta en marcha del mobiliario. Dejamos un plano as-built con las instalaciones reales y las fichas técnicas de lo instalado, útil para futuros mantenimientos o ampliaciones.