Relevamiento medido antes de cualquier propuesta
Vamos al espacio, medimos, fotografiamos instalaciones existentes y registramos lo que no se ve: tableros eléctricos, cañerías, altura real de cielorraso. Sin ese plano base, cualquier render es una suposición. El resultado es un documento que después sirve para pedir presupuestos a gremios sin idas y vueltas.
Anteproyecto con dos alternativas de layout
No presentamos una sola opción. Trabajamos dos esquemas de planta que resuelven distinto el flujo de circulación, la ubicación de puestos de trabajo y el cerramiento acústico. Vos elegís el camino y recién ahí avanzamos sobre materiales, mobiliario y detalles de terminación.
Especificación de mobiliario verificada en local
Antes de cerrar un escritorio regulable o una silla ergonómica, chequeamos huella en planta, rango de altura útil y disponibilidad de repuestos en el mercado argentino. Preferimos descartar un modelo lindo pero sin soporte postventa que entregar una lista que después no se puede reponer.
Documentación técnica lista para licitar
Plano de demolición, plano de instalaciones, detalles constructivos y planilla de locales. Todo con cotas y referencias para que los contratistas coticen lo mismo. Esto reduce los adicionales a mitad de obra, que es donde se rompen los plazos y los acuerdos.
Dirección de obra con visitas pautadas
Coordinamos con electricistas, yeseros, carpinteros y colocadores de piso. Definimos un ritmo de visitas según la criticidad de cada etapa y dejamos registro fotográfico de avance. Si el local sigue operando, ajustamos horarios y protecciones para no frenar la actividad diaria.
Cierre con carpeta de mantenimiento
Al terminar entregamos fichas de materiales, contactos de proveedores, criterios de limpieza para superficies específicas y observaciones sobre lo que conviene revisar cada tanto. La idea es que el espacio se mantenga como quedó el primer día, sin depender de nosotros para cada ajuste.