Tyron Espace nació como un grupo reducido de arquitectos e interioristas que trabaja sobre plantas corporativas, locales en actividad y oficinas que necesitan volver a funcionar. Nos interesa el detalle constructivo, la acústica real de un espacio y la manera en que un equipo usa el mobiliario todos los días.
Un equipo reducido que trabaja en planta, no desde el render. Relevamos medidas, discutimos con los gremios y volvemos a la obra cuando algo no cierra. Los nombres que aparecen abajo son los que firman planos y responden por las decisiones técnicas.
Coordina el anteproyecto y el legajo técnico de cada planta corporativa. Viene del rubro de oficinas en Catalinas y Puerto Madero, donde aprendió a negociar plazos con la operación del cliente ya en marcha. Lleva el control de planos municipales y de la documentación que exige el consorcio antes de arrancar.
Define paletas, revestimientos y mobiliario a medida. Trabaja con roble, microcemento y fibra mineral para resolver acústica sin recargar el ambiente. Revisa muestras físicas en taller antes de especificar cualquier terminación, porque el catálogo del proveedor casi nunca coincide con lo que llega a obra.
Armas los frentes de trabajo, los horarios y las protecciones cuando el local sigue abierto al público. Coordina electricistas, yeseros y colocadores por franjas para no frenar la operación. Su criterio es simple: si una tarea puede hacerse de noche, no se hace en horario comercial.
Estudia circulación, alturas de trabajo y cantidad de puestos por metro cuadrado. Prueba sillas y escritorios regulables antes de recomendarlos y lleva registro de repuestos disponibles en plaza. También mide ruido de fondo en oficinas abiertas para decidir dónde va cada panel acústico.
Tyron Espace nació como un estudio chico, con dos mesas y una idea bastante concreta: intervenir oficinas y locales que siguen funcionando mientras se renuevan. No venimos del rubro de la construcción masiva ni de licitaciones; trabajamos con estudios jurídicos, fintech, consultoras y comercios de calle que necesitan actualizar su espacio sin frenar la operación.
Nuestro lenguaje es austero. Gris cemento, madera natural, blanco roto y una tipografía geométrica que ordena planos y renders. Detrás de esa apariencia sobria hay decisiones concretas: cómo suena una sala de reuniones, cuánto dura un tapizado, dónde se apoya el café a las once de la mañana.
Tyron Espace nació de una idea simple: casi ningún proyecto corporativo falla por falta de presupuesto, falla por falta de criterio. Relevamos cómo se trabaja, cuánto ruido hay, dónde se acumula el papel y qué muebles nadie usa. Recién después aparece el plano. Esa secuencia es la que sostiene cada renovación que firmamos.